
Todo comenzó hace de 5 mil años, cuando nuestros antepasados, se dieron cuenta que en determinada época del año el Sol se mueve desde una posición perpendicular sobre el Trópico de Capricornio, hasta una posición perpendicular sobre el trópico de Cáncer. A estos se les llamó solsticios de invierno y verano.
En los antiguos mitos griegos a los solsticios se les llamaba “puertas”. La “puerta de los hombres”, según estas creencias helénicas, correspondía al solsticio de verano (del 21 al 22 de junio) a diferencia de “la puerta de los dioses” del solsticio de invierno (del 21 al 22 de diciembre).